Que es una persona resiliente

Qué es la resiliencia

Ser resiliente significa afrontar las dificultades de frente en lugar de caer en la desesperación o utilizar estrategias de afrontamiento poco saludables. La resiliencia suele definirse como la reserva mental de fuerza que ayuda a las personas a manejar el estrés y las dificultades.

Las personas resilientes son capaces de recurrir a esta fuerza para hacer frente a los retos y recuperarse de ellos. Esto es cierto incluso cuando se enfrentan a traumas importantes, como la pérdida del trabajo, problemas económicos, enfermedades graves, problemas en las relaciones o la muerte de un ser querido.

Algunas de las principales características de una persona resiliente son la conciencia, el autocontrol, la capacidad para resolver problemas y el apoyo social. Las personas resilientes son conscientes de las situaciones, de sus reacciones emocionales y del comportamiento de quienes les rodean.

 

Ejemplo de persona resiliente

Algunas de ellas son tener un buen sistema de apoyo, mantener relaciones positivas, tener una buena imagen de uno mismo y una actitud positiva. Otros factores que contribuyen a la resiliencia son: Tener la capacidad de hacer planes realistas. Ser capaz de llevar a cabo esos planes.

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¿Qué significa que una persona sea resiliente?

La resiliencia es el proceso y el resultado de adaptarse con éxito a experiencias vitales difíciles o desafiantes, especialmente mediante la flexibilidad mental, emocional y conductual y el ajuste a las demandas externas e internas.

La resiliencia es el proceso de ser capaz de adaptarse bien y recuperarse rápidamente en momentos de estrés. Este estrés puede manifestarse como problemas familiares o de pareja, problemas graves de salud, problemas en el trabajo o incluso problemas financieros, por nombrar algunos.

La investigación ha demostrado que la resiliencia es bastante común. Las personas tienden a demostrar resiliencia más a menudo de lo que uno cree. Un ejemplo de resiliencia es la respuesta de muchos estadounidenses tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y los esfuerzos de las personas por reconstruir sus vidas.

Demostrar resiliencia no significa necesariamente no haber sufrido dificultades o angustia. Tampoco significa que no haya experimentado dolor emocional o tristeza. El camino hacia la resiliencia suele estar pavimentado con estrés y tensión emocional.

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Las personas resilientes son realistas. No piden peras al olmo. Son capaces de evaluar objetivamente la posibilidad de que se produzcan determinados acontecimientos, de modo que pueden establecer planes sólidos para el futuro y minimizar las posibilidades de experimentar frustración.

La resiliencia implica en gran medida ser capaz de encontrar los estímulos adecuados para actuar y seguir adelante cuando todo parece estar en nuestra contra. Las personas resilientes encuentran la fuerza y las razones para luchar dentro de sí mismas, por lo que dependen menos de los cambios externos.

Una de las características de las personas resilientes es que son capaces de perseverar en la consecución de sus objetivos, a pesar de los contratiempos. Los obstáculos, de hecho, se convierten en un reto que les empuja a continuar. Estas personas no ven los problemas como escollos en el camino, sino como retos que hay que resolver.

Otra característica de las personas resilientes es el deseo de mejorar, crecer y perfeccionar constantemente las habilidades que adquieren. No son personas que se conformen fácilmente, sino que siempre intentan ir un paso más allá para ampliar sus límites y salir de su zona de confort. Esta actitud les predispone positivamente para afrontar los problemas.

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Por Anna

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