Salir de la zona de confort

En la calidez de nuestra zona de confort, la vida nos resulta segura y familiar. A menudo nos cuesta encontrar la motivación para salir de ella. Pero cuanto más nos quedamos atrapados en nuestra zona de confort, más oportunidades perdemos de sumergirnos plenamente en la experiencia humana.

Dentro de la zona de confort, la gente no suele vivir experiencias nuevas ni asumir retos. Sólo participan en actividades que les son familiares, lo que les hace sentir que “controlan” su entorno.

Las personas permanecen en su zona de confort para evitar sentimientos de ansiedad, estrés y dolor. Cualquier cosa fuera de la zona de confort crea incertidumbre, y la incertidumbre nos hace sentir ansiosos. Naturalmente, los seres humanos están programados para evitar estas sensaciones. Por eso son reacios a salir de su zona de confort.

Por ejemplo, permanecer en un trabajo insatisfactorio durante años nos hace sentir agotados y desmotivados. Sin embargo, se ha convertido en tu zona de confort. Sabes que eres capaz de más, pero aventurarte a desafiar tus límites te asusta porque implica incertidumbre.

 

¿Por qué es tan difícil salir de la zona de confort?

Como su nombre indica, la zona de “confort” es donde nos sentimos cómodos; no es un lugar físico, como nuestra casa, nuestro barrio o nuestra ciudad, sino un lugar familiar en nuestra mente rodeado de límites establecidos por nosotros mismos. Como tal, es difícil salir de ella, sobre todo si uno no quiere.

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Ventajas de salir de la zona de confort

No hay mucho espacio para la aventura y la emoción en tu zona de confort. Para añadir un poco de sabor a tu vida y experimentar el crecimiento personal que buscas, es importante probar cosas nuevas (a veces aterradoras). Amplía tus límites. Salir de tu zona de confort puede resultar difícil al principio, pero enfrentarte a retos desconocidos puede hacerte más feliz y más pleno a largo plazo.

Si quieres salir de tu zona de confort, intenta empezar con cosas pequeñas para que no te parezca un gran salto. Por ejemplo, hablar con un desconocido en el supermercado o escuchar un nuevo género de música. Una vez que estos pequeños retos se conviertan en una rutina diaria, te resultará mucho más fácil afrontar retos mayores.

También puedes pedirle a un amigo que te acompañe para que te apoye en una actividad que esté fuera de tu zona de confort, como una clase de ejercicio o el paracaidismo. Si te sientes estresado por la actividad, respira hondo para tranquilizarte. Acuérdate de abordar el reto con una actitud positiva, que te anime a afrontarlo. Por ejemplo, si te preocupa solicitar un ascenso en el trabajo porque crees que no lo conseguirás, imagina cómo sería si lo consiguieras.

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Salga de su zona de confort

El problema empieza cuando te acomodas demasiado en tu zona de confort. Cuando esto ocurre, dejas de esforzarte por alcanzar tus objetivos, dejas de plantearte retos, dejas escapar oportunidades y te vuelves demasiado complaciente.

Para conseguir cualquiera de estas cosas, tienes que empezar a tomar medidas para salir de tu zona de confort.

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste incómodo? ¿Qué sintió? ¿En qué parte del cuerpo lo sentiste? ¿En el pecho? ¿En el estómago? Si tienes claro cómo se manifiesta el malestar en tu cuerpo, te resultará más fácil darte cuenta de cuándo estás fuera de tu zona de confort. Te permite ponerte en situaciones que te hacen sentir un poco incómodo y te abren al crecimiento.

Los hábitos de pensamiento que nos restan poder nos mantienen en nuestra zona de confort. Sustituir esos pensamientos por otros que nos den poder nos ayuda a adoptar una nueva perspectiva y pasar a la acción. Repetir el mantra “No tengo miedo” una y otra vez e imaginarte a ti mismo haciendo o consiguiendo con éxito lo que temes puede ayudarte a reprogramar tu hábito de pensamiento desalentador y a avanzar.

Incorpore un nuevo patrón de pensamiento a una respuesta instintiva. Por ejemplo, si suele ofenderse por un comentario negativo en el trabajo, asócielo como un consejo constructivo de alguien que le ayuda a mejorar. Cuando sientas que tu respuesta inicial es rechazar, negar o poner reparos a los comentarios, detente un momento e imagina que esa persona te está entregando un regalo para que alcances tu máximo potencial.

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Por Anna

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